Cortometraje chileno gana premio en Cannes

El verano del León eléctrico de Diego Céspedes recibió el Prize CinéFondation, entregado a cineastas jóvenes.

“Por la elección de la narración y su cinematografía valiente. Por su capacidad de decir mucho más de lo que muestra”. Estas fueron las palabras del jurado de la sección Cinéfondation del Festival de Cannes al entregar el primer premio de dicha categoría universitaria a un cortometraje chileno: El verano del León eléctrico.

Junto al cortometraje Rapaz (Felipe Gálvez), que participó en la Semana de la Crítica, sección paralela del mismo festival, el filme es uno de los dos nacionales incluidos y la única obra chilena en la selección oficial de la 71° edición del certamen.

 

El cortometraje narra la historia que vive Alonso (Gaspar Santibáñez) al pasar el último verano junto a su inseparable y querida hermana, Daniela (Lan Fa Salas), que será entregada a un conocido profeta chileno 50 años mayor que ella.

 

Esta es la historia que decidió narrar Diego Céspedes, el director de 24 años recién egresado de la Facultad de Cine y Televisión de la Universidad de Chile. Está basada en un caso real que le tocó presenciar. Conoce de manera cercana a la joven cuya madre obligó a casarse con el llamado Profeta de Peñalolén cuando recién cumplía 18 años. Tiempo después se reencontró con el caso y decidió darle una nueva mirada. “Estaba viendo la prensa y en un diario apareció: ‘El Profeta sufre por amor’, porque las esposas lo estaban dejando. De ahí surge la necesidad de contar otro punto de vista, más íntimo y que se alejara del machismo imperante en Chile”, comenta Céspedes minutos después de recibir el premio que lo eligió como el mejor proyecto entre otros 2.426 presentados en esta sección del certamen.

 

Al recibir el reconocimiento creado para impulsar los mejores filmes provenientes de más de 700 escuelas de cine alrededor del mundo, el director agradeció a las profesoras mujeres de su escuela universitaria, especialmente a Alicia Scherson, directora y guionista chilena.

 

El cortometraje seguirá dando vueltas por distintos festivales nacionales e internacionales. Mientras, el relato y encuentro familiar continuará presente en la obra de Céspedes. Actualmente, junto a la productora chilena AgostoCine están en proceso de escribir el guión de su primer largometraje, Los flamencos tropicales. En este proyecto narrará la historia de tres hermanos en los tiempos en que el VIH recién llegaba a Chile, en los años 80.

Además de la vitrina y el reconocimiento internacional asociado al premio, que está dotado de 15 mil euros (alrededor de 11 millones de pesos), este le otorga un privilegio: la garantía de presentar dicho largometraje en el mismo festival. Para este proyecto está en la etapa inicial de buscar financiamiento y de contactar productoras dispuestas a sumarse.

¿Por qué cree que la película tuvo este impacto?

Porque se trata de un punto de vista familiar, íntimo y con el cual todos nos podemos sentir identificados. Con nuestros hermanos, hermanas, tías, mamás. Contarlo desde un punto de vista familiar te otorga una empatía automática. Además, la particularidad de cómo se construyó el niño y ella, el amor que se tenían los protagonistas dio ese fruto y la gente siente empatía con eso.

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